Escrito por: jesusantog el 23 Jun 2010 - URL Permanente en El País.com
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El amigo del que me contaba esas historias, terminó trabajando en el Congreso de Colombia, y
finalizaría trabajando como médico de la Cruz Roja gracias a una beca
que le consiguió un representante de Cámara. Sus
historias mucho más tarde las reflejaría otro escritor en una
época en la que se hablaba tanto de política e igual que hoy, de
cambios que a muchos nos entusiasmarían en la creencia que todo sería
mejor, en libros y relatos que circularon en toda América Latina sobre los autores de la violencia. Una
serie de relatos que en cierta medida se parecían a la leyenda que el
amigo en otrora me había contado, y que seguramente en medio de esa
leyenda surgirían estos cuentos. Pero de eso no se trata lo que estoy
contando. Sobre personajes que terminarían convertidos en macondianos, pero que desgraciadamente uno termina entendiendo que no eran más que
unos engañabobos, comencé a sentir el pánico tras demasiadas agresiones
físicas y sicológicas; y que lo practicaran conmigo de manera histriónica, como para pulverizar los nervios. Yo lo
llamo inducción a la locura, y en el caso de los alcohólicos, al
delirium tremens. Aunque no es de culpar, pues a mi me han salido gentes
de bien, orquestados por otros a hacerme sus teatringos para burlarse,
pero en medio de esos juegos han habido otros que han salido a matarme. Y
claro que el autor durante la mayor parte de la vida fue víctima de
esas extrañas circunstancias, en la que además de ser agredido
físicamente, sicológicamente con el bla blá de los que me rodearon,
contaban sus historias, como si fueran perseguidos, cuando en realidad
con los años después de sucederme muchas cosas, ellos nunca lo fueron. Iguales
a las que otros en mi juventud me contarían. Persecuciones que a mí se
me parecen extrañas historias como las de un anapista en su momento, que
cada que me veía, hablaba de casas en la montaña adonde estaban los
secretos de un grupo político, y otros que hablaban de política en donde por último
uno creía que estos personajes podrían transformar el mundo, y con los
años uno termina entendiendo de que se era víctima de un extraño
complot de lenguilargos, entre los que agentes estatales como
dioses, se creían los amos y señores del mundo de los incautos, lo mismo que estos. Mientras hablaban de persecuciones, yo fui
abordado por estas mentes inquisidoras, y como si fuera un conejillo de
indias, fueron saliendo desde todos los lados a conseguirse su botín.
En su momento creí, que por haber sido hijo de un contrabandista, que de
manera ilegal traía mercancías para su propio provecho, con la anuencia
de personajes que seguramente se parecían a las de los que nos cuentan
las películas. Estaba enredado. Y no era así. Ahora he entendido que
detrás de todo ésto, ha existido una extraña persecución de familiares
que quisieron saciarse económicamente, pero que además desde niño había
un extraño estigma. Una familia que tenía los recursos económicos como
para envidiar, en medio de personajes detectivescos, como los de una
familia con los cuales me crié. Mentalidades tan maquiavélicas en donde
todos quieren conseguir sus sueños mediante rapiñas, como en las
historias de cría cuervos y te sacarán los ojos. Tal vez por eso
estamos signados, a pesar que en nuestro país tiene que existir
más gente de bien, que la de estos fariseos en la que con los recursos
del Estado o no, quieren abrazar el cielo a costillas de otros.
Como quien dice:
- Invéntate una historia. Seduce a los bobos. Y consigue tu botín.
Da tristeza que estos personajes existan. Que nos hayan intentado llevar
durante muchos años a los mismo infiernos, y que como dioses disfruten de lo que no les pertenece. Y aún así todavía le hacen creer a
uno, que tienen la razón. Son maniqueos. Disfrutan de las prebendas
que otros no tenemos.
Estamos expuestos no solo a que nos pisoteen, y a que no disfrutemos
del respirar y de vivir como nos lo enseñan las leyes naturales. Para
estos personajes la vida no vale nada. Es ahí, cuando comienza
verdaderamente esta historia del arte de enloquecer.
*Blog hackeado en esa época, y corregido hoy 20/10/2026. Y también hackeado de forma descarada, pues cuento con la facilidad de evitarlo, porque manejo también el html de las páginas. No antes lo podía hacer.
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